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Necesitamos empoderar a las mujeres que se han manifestado en las calles

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FOKUS – Foro Mujeres y Desarrollo – invitó, junto a expertas y activistas de diferentes partes del mundo, a Tawakkol Karman, Premio Nobel de la Paz, para hablar sobre las perspectivas de la inclusión política de las mujeres en Yemen, y el futuro de la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Mujeres, Paz y Seguridad (Resolución 1325). “Las mujeres no pueden lograr sus derechos sin la participación de los hombres, y los hombres no van a vivir en una sociedad justa, hasta que las mujeres sean incluidas y aceptadas plenamente como iguales,” dijo Karman.

06.02.2012 Av: Ida Roland Birkvad

El domingo, 11 de diciembre, FOKUS – Foro Mujeres y Desarrollo – fue la sede de un seminario con Tawakkol Karman y otras destacadas defensoras y expertas, para hablar sobre la necesidad de la inclusión de las mujeres en todas las etapas de la prevención de conflicto y los procesos de consolidación de la paz. Ante una audiencia de más de 200 personas, el debate del día domingo sobre la Resolución 1325, se centró en los desafíos para lograr una implementación significativa, superar los prejuicios culturales y, para terminar, las perspectivas para la inclusión de las mujeres en la Primavera Árabe y otras áreas del mundo en conflicto.

La Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Mujeres, Paz y Seguridad reconoce los roles y las perspectivas de las mujeres en todas las etapas de la guerra, el conflicto armado y los procesos de consolidación de la paz. Con la Resolución 1325 se reconoce plenamente a las mujeres como agentes de cambio, vinculadas inextricablemente a la gestión del conflicto y a una paz duradera. La Resolución mandata que las mujeres deben ser incluidas en todas las fases de las negociaciones de paz y la reconstrucción post-conflicto, pero también que sus derechos humanos deben ser respetados en todas las situaciones de conflicto. El tema del género debe ser parte integrante de todas las políticas relacionadas a la reconstrucción y la reconciliación post-conflicto y a la consolidación de la paz. Según la Resolución, no puede haber ningún proceso de paz duradera sin estas disposiciones.

Una Resolución de la sociedad civil
Desde su concepción en el año 2000, solo 20 países han desarrollado Planes Nacionales de Acción para la implementación de la Resolución 1325. El problema principal para implementar la Resolución 1325 parece ser la falta de voluntad política a nivel nacional. Anne-Marie Goetz, asesora en jefe para la paz y seguridad de ONU Mujeres, abrió el seminario resaltando que las instituciones patriarcales y la hostilidad hacia la ONU a mundo obstaculizan la implementación de la Resolución 1325.

“Ante estos obstáculos, la cuestión más importante que la comunidad internacional puede hacer es financiar el trabajo local de la sociedad civil relacionado con la paz y la inclusión de las mujeres”, dijo Goetz. “Por ejemplo, vean a la Premio Nobel para la Paz, Leymah Gbowee. Ella y su movimiento de las camisas blancas no recibieron fondos desde el exterior, sin embargo, a pesar de ello, ella consiguió derrocar a un dictador. En el futuro, la ONU debe apoyar este tipo de activismo civil local.”

Muchas de las panelistas retomaron esta afirmación y nombraron a la sociedad civil como una pieza clave en la apuesta por esta agenda. La Resolución fue propuesta originalmente por la sociedad civil a nivel internacional, que cabildeó en el Consejo de Seguridad de la ONU para que se centrara en la participación de las mujeres en todos los procesos de consolidación de la paz. Con este espíritu, Mavic Cabrera-Balleza, coordinadora internacional de la Red Mundial de Mujeres Creadoras de Paz (Global Network of Women Peacebuilders), propuso la creación de un Plan Nacional de Acción de la sociedad civil para la implementación de la Resolución 1325 en países donde el gobierno no esté apostando por esta temática.

El panel concluyó que uno de los retos principales en los siguientes años es hallar caminos para superar el argumento de que la Resolución debe supeditarse a las culturas y tradiciones locales.

“Uno de los principales desafíos para lograr la implementación de la Resolución 1325 es desmontar el mito de que la Resolución es una imposición de una agenda externa,” expresó Anne-Marie Goetz. “Como representante de la ONU, a menudo me enfrento con el mensaje, proveniente de políticos hombres, de que la participación e inclusión de las mujeres en la consolidación de la paz y la gestión del conflicto es “extraño a nuestra cultura”. En estos casos yo siempre les pregunto: ¿Le podemos preguntar a las mujeres sobre este asunto? Por ello, debemos hacer dos cosas simultáneamente: adaptar los valores universales al contexto local, y al mismo tiempo, insistir en el mensaje resaltado por la Premio Nobel de la Paz para este año de que la lucha por los derechos de las mujeres es universal y transversal a las culturas.”

Contextos locales, desafíos locales
Uno de los países donde la implementación de la Resolución 1325 ha mostrado ser muy efectiva ha sido en el post-conflicto en Nepal. Después de una década de guerra civil, la sociedad civil a nivel nacional e internacional, el personal diplomático y representantes de la ONU viajaron a todas las regiones del país para consultar con las personas sobre el Plan Nacional de Acción para implementar la Resolución 1325. Las consultas con los consejos de paz locales, los grupos de mujeres, y las familias afectadas por la insurgencia, resultaron en más de 1.500 recomendaciones para las disposiciones políticas de la Resolución 1325 I Nepal. Las recomendaciones incluían todo, desde la representación política y la inclusión de las mujeres y de minorías sociales, hasta disposiciones para la reconciliación, el tratamiento psicológico del trauma para las víctimas y las sobrevivientes, y bajas por maternidad más largas. Bandana Rana, la directora de SAATHI-Nepal, una organización que trabaja por el cambio de las ideas tradicionales sobre la violencia contra las mujeres, fue una de las activistas que viajó con el Grupo de Apoyo para la Paz. Ella explicó cómo la Resolución ha sido vital para formular demandas y establecer un marco inclusivo para garantizar la participación de las mujeres en la consolidación de la paz.

“Nepal es el primer país en Asia del Sur con un Plan Nacional de Acción para la implementación de la Resolución”, indicó Rana. “El plan garantiza la transversalización de las perspectivas de género en las instituciones estatales, una asignación específica de recursos para las políticas relacionadas a la Resolución 1325, y la rendición de cuentas ante las partes implicadas en los procesos de paz. Sin embargo, para lograr una paz duradera a nivel de las bases, necesitamos desafiar la visión tradicional sobre la violencia contra las mujeres y empezar a trabajar donde todo comienza, en el hogar.”

A pesar de su larga experiencia con temas de mujeres, paz y seguridad en su país natal, Filipinas, Cabrera-Balleza expresó que ella podía contar con los dedos de una mano el número de personas en cargos públicos que hubieran al menos escuchado sobre la Resolución 1325.

“A pesar del hecho de que las Filipinas es el único país en el sur-este asiático que cuenta con un Plan Nacional de Acción para la implementación de la Resolución 1325, incluso los legisladores directamente involucrados en la resolución del conflicto y la consolidación de la paz, tienen poca conciencia sobre el papel de las mujeres en estos procesos”, señaló Cabrera-Balleza.

Aún después de contar hace once años con la Resolución 1325, las estadísticas sobre la inclusión de las mujeres en los procesos de paz evidencian el inmenso déficit democrático que sigue prevaleciendo. De acuerdo a UNIFEM (en la actualidad ONU Mujeres), 2,6% de todas las negociaciones de paz a nivel estatal han contado con mujeres como líderes de delegaciones y menos de 3% de todos los acuerdos de paz han llevado la firma de una mujer. Las mujeres sólo han representado el 7% de todas las delegaciones oficiales en las negociaciones de paz.

Aplicación y Rendición de Cuentas
Un tema recurrente en el debate sobre la implementación de la Resolución 1325 fue su falta de aplicación y rendición de cuentas. Harriette Williams, Responsable de defensoría de Femmes Africa Solidarité, señaló el reciente estallido de violencia de género en Costa de Marfil, uno de los primeros países africanos en implementar la Resolución 1325.

“¿Cómo podemos traducir las políticas de la Resolución 1325 en algo real?,” preguntó Williams. “Costa de Marfil ha sido un país que ha destacado en lo que se refiere a la Resolución, y sin embargo, no parece hacer ninguna diferencia cuando surgen las tensiones en las comunidades locales. Casos como Liberia nos demuestran que una verdadera implementación de la Resolución es posible. Necesitamos aprender de esas experiencias.”

Las Premio Nobel de la Paz galardonadas en el 2011, Leymah Gbowee, Ellen Johnson Sirleaf, y Tawakkol Karman, han desobedecido y corregido el estereotipo de que las mujeres son víctimas pasivas durante los conflictos.

“Durante la guerra civil en Nepal, apenas había hombres en las áreas de conflicto,” apuntó Rana. “Los hombres estaban fuera, luchando, o involucrados de otra manera en la lucha armada. Fueron las mujeres las que se quedaron en los pueblos negociando su diario vivir, tanto con el gobierno, como con las fuerzas paramilitares. Estas son las experiencias de las mujeres, y sus excelentes capacidades para sobrevivir, que necesitamos para usar de punto de partida.”

Las personas que negocian los acuerdos de paz, después de un conflicto o de una guerra, suelen ser las personas que estuvieron en los bandos enfrentados durante el mismo. Además, los delegados para las negociaciones de paz suelen ser exclusivamente hombres. En esta situación, los acuerdos de paz negociados no reflejarán las necesidades e intereses de una gran parte de la población, incluyendo los de las mujeres. Como comenta Rana, las perspectivas de las mujeres sobre los conflictos armados suelen ser completamente diferentes a las de los hombres. A menudo, los enfoques de las mujeres hacia la reconstrucción post-conflicto, tendrán una mirada más holística, donde la consolidación de la paz es pensada como algo más allá de dibujar fronteras, construir infraestructura y nuevas instituciones estatales. El acceso seguro a la salud, a la prevención del VIH/sida, al agua potable y las medidas para combatir la violencia doméstica son cuestiones vitales para alcanzar una paz duradera y son temas recurrentes cuando se le pregunta a las mujeres sobre sus necesidades.

Ante la pregunta de cómo va a influir el galardón del Premio Nobel para la Paz de 2011 al futuro trabajo sobre la Resolución 1325, Rana responde:

“Yo me sentí un poco culpable sentada en la ceremonia de condecoración ayer. Estoy segura que muy pocas personas en Nepal han oído tan siquiera hablar del Premio Nobel para la Paz, mucho menos saben que lo hayan recibido tres mujeres luchadoras por los derechos de las mujeres en los procesos de consolidación de la paz. El desafío es lograr que nuestras propias mujeres vean que ellas pueden hacer una diferencia, tal como lo hicieron Karman, Johnson Sirleaf y Gbowee. Mi experiencia es que en cuanto se entrega el premio, todas las personas comienzan a especular sobre quién va a ser galardonado el año entrante. Debemos hacer durar este impulso a nuestro favor.”

“Al principio se burlaban de mí, ahora se suman”
La principal invitada al seminario fue la Premio Nobel para la Paz de este año, Tawakkol Karman, una periodista y activista yemení defensora de los derechos humanos. La lucha no violenta de Karman en favor de un Yemen democrático, la hizo una de las figuras líderes de la Primavera Árabe. Ella ha jugado un papel clave in la lucha por los derechos de las mujeres en Yemen, un país que está situado en los últimos lugares del Índice de Desigualdad de Género de la ONU. Casi el 50 por ciento de las niñas yemenís son casadas antes de los 17 años, y las mujeres son raramente tomadas en cuenta en los debates públicos o políticos. Sin embargo, en la Primavera Árabe, las mujeres se están haciendo escuchar cada vez más, y muchas pueden ser vistas acampando con los protestantes en la plaza Tahrir en la capital de Saná.

En su participación en el seminario, una de las pocas apariciones mientras estuvo en Oslo, Karman discutió sobre los desafíos para alcanzar la equidad de género y la igualdad de las mujeres en la Primavera Árabe.

“Antes de la revolución democrática de este año, la imagen habitual de Yemen era muy mala,” señaló Karman. “Analfabetismo, secuestros, corrupción, Al Qaeda, y pobreza eran las temáticas que venía al a cabeza, cuando las personas pensaban en Yemen. Actualmente, queremos cambiar la imagen que ustedes tienen de las mujeres yemenís, y de la juventud musulmana y árabe. Cuando recién comencé mi protesta semanal en la plaza de Tahrir (“Plaza de la Liberación”) en Saná, las personas se burlaban de mí. Ahora se suman.”

Tanto Ine Marie Eriksen Søreide, Presidenta de la Comisión Permanente del Parlamento Noruego para Asuntos Exteriores y de Defensa, como Sanam Naraghi-Anderlini, destacada defensora de los derechos de la mujer y una de las responsables de la redacción de la Resolución 1325, ambas panelistas del seminario, elogiaron el discurso dado por Karman en la ceremonia del Premio Nobel de la Paz. En un país que es descrito como una de las sociedades más patriarcales del mundo, Karman ha destacado como una crítica declarada y firme ante las prácticas opresivas y tradicionales de su propio país, así como ante la represión política del régimen autocrático.

Crecientes tensiones
“El discurso de agradecimiento de Karman subraya la universalidad de sus demandas por la democracia y la inclusión de las mujeres en la toma de decisiones,” dijo Naraghi-Anderlini. “Vemos mujeres en las calles de países como Yemen, Egipto, Liberia y Bahréin, todas haciendo llamamientos a favor de la democracia y la Declaración de los Derechos Humanos de Naciones Unidas. Esto nos demuestra que no son valores occidentales, sino valores que compartimos todas y todos.”

Para Karman, la dictadura de varias décadas de Ali Abdullah Saleh es la causa principal de la mayoría de los problemas actuales en Yemen.

“Con el fin de justificar sus leyes autocráticas, Saleh utilizó a su favor los rencor entre Occidente y el mundo Árabe,” expresó Karman. “Permitió que se expandiera el extremismo religioso en Yemen, mientras recibía apoyo financiero de Occidente, haciendo creer a Occidente que él era un aliado en la lucha contra el terror. Ahora debemos cambiar la mentalidad de las personas, después de décadas de opresión.”

Karman opina que el pueblo de Yemen necesita comenzar a soñar nuevamente.
“Los sueños no son fantasías inverosímiles, sino que representan metas para nuestro futuro. Metas que eventualmente se harán realidad.”

Para Naraghi-Anderlini, originaria de Irán, expandir los horizontes mentales de las juventudes árabes es vital para alcanzar una democracia duradera en la región.

“En el mundo árabe, todo lo que conocemos es autocracia”, comentó ella. “Es difícil  poder soñar con un futuro diferente, porque nunca hemos conocido una verdadera democracia en nuestros propios países. Esto significa una gran carencia para poder formular una alternativa, para articular el sueño de una sociedad sin dictaduras.”

¿Una revolución secuestrada?
Ine Marie Erikson Søreide expresó preocupación por el hecho de que las revoluciones pacíficas de Oriente Medio y Norte de África fueran remplazadas por otro tipo de autocracia, la de las fuerzas islamistas.

“Vemos que las personas que se están manifestando en las calles demandan dos cosas: justicia social y, por lo menos en Egipto, donde yo he monitoreado la situación de cerca, un gobierno civil,” dijo Søreide. “Esperemos que esas demandas se traduzcan en políticas significativas. Todavía podemos ser optimistas y esperar a ver qué es lo que hacen realmente los gobiernos, y no enfocarnos tanto en lo que prometen en este período de transición caótico”.

Naraghi-Anderlini también criticó los calendarios establecidos para la creación de nuevos estados democráticos en Oriente Medio y en el Norte de África.

“Después de décadas de dictadura, se espera que muchas de estas nuevas democracias llamen a elecciones en un período de tres meses. Sin embargo, en países donde el patriarcado está tan enraizado, y donde el extremismo político ha sido exacerbado por el gobierno, corremos el riego de reinstalar dirigentes opresivos. Debemos darle tiempo a la gente para procesar y facilitar la formación de nuevas alianzas políticas.”

Naraghi-Anderlini hizo un llamado a las fuerzas democráticas de la Primavera Árabe para, como ella misma dijo: “no ver siempre a Occidente”, para obtener respuestas sobre democracia y derechos civiles.

“Los países que han realizado verdaderos cambios, y han demostrado ser una verdadera inspiración en las temáticas de la inclusión de las mujeres en la consolidación de la paz y la gestión de los conflictos, son todos países del Sur global,” indicó ella. “Las nuevas democracias en el Oriente Medio y en el Norte de África deberían ver a países como Ruanda, Nepal o Sudáfrica para obtener aportes sobre los procesos de elaboración de una nueva constitución más justa.”

Tawakkol Karman afirmó que la etapa de transición entre un levantamiento revolucionario y la creación de un estado democrático duradero era difícil. Sin embargo, señaló que debíamos ser optimistas y que todas y todos debemos ser parte de la solución, no del problema.

“Necesitamos empoderar a las mujeres y a las y los jóvenes que se han manifestado en las calles,” dijo Karman. “En nuestra lucha necesitamos tanto a mujeres como a hombres. Dependemos unos de otros: las mujeres no pueden lograr sus derechos sin la participación de los hombres, y los hombres no van a vivir en una sociedad justa, hasta que las mujeres sean incluidas y aceptadas plenamente como iguales.”

Tawakkol Karman es un ejemplo vivo de lo que están perdiendo las instituciones gubernamentales y los dirigentes en los post-conflictos, cuando no se incluye las voces de las mujeres en los procesos de consolidación de la paz. La Primavera Árabe parece proveer una oportunidad para que se expresen las mujeres que en el pasado fueron ignoradas y silenciadas. La Primavera Árabe parece haber hecho realidad el mensaje de la Resolución 1325: que las mujeres no sólo son víctimas, sino que también brindan una contribución vital para repensar las temáticas de la seguridad, y los procesos para la construcción de una paz duradera.